El lenguaje cambió antes que los barcos. En los documentos recientes, el Caribe deja de ser “área de interés” y pasa a ser corredor. Corredor de drogas, de cables submarinos, de flotas pesqueras y de influencia china.

Para República Dominicana, ser “socio” en ese mapa no es un cumplido. Es una asignación de rol. Conviene leerla con el mismo rigor con que se lee un contrato de puerto.